miércoles, 11 de septiembre de 2013

Siempre

Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos.
Salmo 46:2


Estaremos siempre con el Señor.
1 Tesalonicenses 4:17

–“El consejo del Señor permanecerá para siempre” (Salmo 33:11). Independientemente de lo que opinemos de Dios, él es soberano, infinito, santo, y sus planes se cumplirán. El hombre empleó su libertad para corromper todo, pero el amor de Dios encontró la forma de salvar a los que se arrepienten y le buscan de todo corazón. La fe en el sacrificio de Jesucristo nos da el perdón de Dios. Su presencia para liberarnos asegura al creyente un futuro feliz. Esos son sus planes irrevocables.
–“Porque el Señor no desecha para siempre” (Lamentaciones 3:31). Si se siente agobiado por la culpa, clame a Dios; él no quiere que usted esté lejos de él para siempre, sino que desea perdonarlo. Puede hacerlo porque su Hijo Jesucristo fue castigado en su lugar y en mi lugar.
–“Regocijaos en el Señor siempre” (Filipenses 4:4). Ciertas alegrías de este mundo tienen su valor, pero todas tienen el mismo defecto, es decir, ¡no son duraderas! Jesucristo siempre es el mismo. Depositemos en él nuestra confianza, pues no decepciona a nadie y nos promete la verdadera felicidad con él para siempre. ¡Vale la pena conocerlo!
–Y cuando haya aceptado el eterno amor con el que Dios lo ama, descubrirá que ese Dios ha llegado a ser su Padre. En cualquier momento podrá acercarse a él mediante Jesucristo para contarle lo que está viviendo, sus necesidades, y también para decirle que confía en él, que está agradecido por todo lo que hace, mientras espera estar para siempre con él.


© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

jueves, 5 de septiembre de 2013

El principio de la sabiduría

El temor del Señor es el principio de la sabiduría.
Proverbios 9:10

Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.
Lucas 12:20-21


Algunos medios de comunicación informan varias veces al día sobre el estado del tiempo y… de la Bolsa. Es de suponer que lo más importante para muchos es el tiempo que hará mañana y la esperanza de ganar dinero o el temor de perderlo. Además, un desplome en los valores de la Bolsa es la continua preocupación de los círculos financieros. Un economista incluso escribió: «El temor de un crac bursátil es el principio de la sabiduría».
Esta frase es una parodia de un versículo de la Biblia: “El temor del Señor es el principio de la sabiduría” (Proverbios 9:10). Señalemos que el economista desconocía el verdadero sentido de la palabra «temer» en la Biblia, que quiere decir: reverencia, profundo respeto, conciencia de lo que es sagrado.
En el fondo esta afirmación subraya una actitud muy extendida: confiar en el dinero en vez de confiar en Dios. Invertimos nuestro dinero de la manera que nos parece más rentable, pero seguimos inquietos.
La sabiduría que viene de Dios mira hacia arriba. No se detiene en las causas aparentes, sino que espera en Dios. La sabiduría sabe que “el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:17). Cuando le preguntaron cómo podían hacer las obras de Dios, Jesús respondió: “Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado” (Juan 6:29). Las Santas Escrituras (la Biblia) “te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:15).


© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)