martes, 24 de diciembre de 2013

Feliz Navidad

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. 

Muchos celebran hoy la primera venida de
nuestro Señor, pensemos nosotros en la promesa de su segundo
advenimiento. La segunda venida es tan cierta como la primera.
Su certidumbre proviene, en gran parte, de ella. El que vino a
servir, vendrá a recoger la recompensa de su servicio. El que vino
a sufrir, vendrá también a reinar.
Esta es nuestra esperanza gloriosa, porque
participaremos de su gozo. Hoy somos desconocidos y humillados,
como vivió Cristo cuando estuvo en la tierra; mas cuando
Él venga, será nuestra manifestación, y al mismo tiempo su revelación.
Los santos que han muerto vivirán a su venida. Los
calumniados y despreciados resplandecerán como el sol en el
reino de su Padre. Los suyos aparecerán como reyes y sacerdotes,
y los días de su luto se acabarán. El largo descanso y el esplendor
incomparable del reino milenario recompensarán con
abundancia los largos años de testimonio y de luchas.
¡Venga presto el Señor! ¡Él viene! Está ya
de camino y viene de prisa ¡El ruido de sus pasos debería ser
como música en nuestros corazones! ¡Sonad gozosas, campanas
de esperanza!
C.H. Spurgeon

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